LA KIVA: EL FUEGO QUE REÚNE LOS DEMÁS FUEGOS

En primer lugar agradecemos al gran espíritu esta oportunidad de encontrarnos, reunirnos y compartir conocimiento desde el fuego sagrado con abuelos y abuelas, sabedores y emisarios de comunidades ancestrales de diferentes partes del país.

La kiva es un fuego que convoca a otros fuegos; es una visión del “Tigre Pérez” y esta tradición, que ya cumple este año en México 25 años, fue traída a Colombia por Nubia y Heriberto de “Raíces de la tierra”. Esta es la tercera de cuatro que se deben cumplir en nuestro territorio Colombia.

Como ceremonia es un altar que se levanta por debajo del nivel de la superficie terrestre; con cuatro altares a las cuatro direcciones, a los cuatro abuelitos elementales y con el fuego en el centro. Allá, solo se baja a poner el rezo, agradecer y también pedir. Se abre durante los cuatro días con un temazcal de dos puertas, luego nos reunimos en la Kiva para bajar y hacer el rezo de la mañana; y en la tarde antes de que se cierre el día, con los últimos rayos del padre sol se baja otra vez a poner el rezo para luego cerrar con un temazcal dedos puertas. Durante el resto de las horas del día y parte de la noche se programaron actividades que surgieron en el evento como canto al agua, limpieza de vientre y bendiciones de útero y varios círculos de palabra con los abuelos y representantes de comunidades ancestrales.

Nosotros fuimos invitados como abuelos del “Llamado de la Montaña” (tarea que asumimos con honor, respeto y compromiso) y portadores de la  palabra mestiza. Desde este lugar, contribuímos con diferentes intervenciones en los círculos de palabra; haciendo algo de historia y profundizando en la esencia de lo que se ha convertido este llamado; pero sobre todo lo que significaría el siguiente Llamado de la Montaña en la comunidad indígena Misak, donde nosotros somos los tejedores o el puente entre comunidades ancestrales y otras organizaciones conscientes donde el propósito  que nos une es nuestra MADRE TIERRA. En este tejido del que hablamos tuvimos la oportunidad de tejer palabra con Muiscas, Cofanes, Kansá, Uwa, Wiba, Arhuaco, Misak, Nasa, Yanacuna, de la Orinoquia y otros que se nos escapan de la memoria.

Por: Deyanira Susa Monroy y Bahamar Rivera Marín